lunes, 29 de octubre de 2012

Fuera de lugar *


Para Marco Solares

Un lunes caluroso y sediento pasé a curarme a la Buenos Aires. Con los años aprendí a soportar las crudas sin demostrar ninguna inquietud. Si acaso, lucía más taciturno en la oficina. Procuraba entretenerme en actividades intrascendentes hasta la hora de salida. Después me iba a una cantina a leer el periódico o simplemente escuchar música mientras apaciguaba los malestares de la víspera con un par de piedras anís, tequila y fernet que me devolvían ligero hasta mi casa.

Mesa de Novedades 1


En este espacio se comentan brevemente los libros de reciente aparición en librerías de la Ciudad de México.

La editorial Grijalbo acaba de lanzar al mercado el último libro de Miguel Ángel Granados Chapa: Buendía, el primer asesinato de la narcopolítica en México.

Escrito por un clásico del periodismo mexicano fallecido apenas el año pasado, aborda de manera bien documentada la trayectoria y la muerte de otro clásico del periodismo mexicano: Manuel Buendía.

martes, 31 de julio de 2012

Instantáneas VI

Ella

A ti no te agrada hablar de eso y menos aquí, en una mesa adornada con margaritas. Piensas que con unas cuantas copas cualquiera se vuelve un experto en la materia. Además viniste a divertirte no a escuchar comentarios que te parecen cada vez más disparatados. Mientras los músicos preparan sus instrumentos, ellas hablan del   placer y del riesgo. Tú deshojas la primera margarita. ¿Y la incertidumbre, el dolor, la impotencia, el miedo?

  -Por eso hay que volverse más selectivas en las relaciones.
  -A mí me dijeron que se da más entre hombres.
  -Claro, como que la mayoría son unos cerdos que se acuestan con quien sea.
  Tú estás tranquila o al menos eso piensas. Hasta ahora no has corrido a hacerte el examen como la mayoría de las amigas que hoy te invitaron a bailar. Cuando alguien te lo sugirió, sonreíste mientras rematabas: yo sí sé con quién me acuesto. Pero adentro se te encendió una inquietud que continuamente te distrae de lo que están comentando y te lleva a consumir un cigarrillo tras otro mientras apilas pétalos blancos en el cenicero.
  -Me lo contó llorando, su propia hermana.
  -Quién iba a imaginarse.
  -A mí ya nada me sorprende.
 En el fondo odias esta especie de paranoia que va apoderándose de tus amigos y conocidos. Primero son rumores. Después empiezan los exámenes y los médicos. Luego viene el melodrama y el arrepentimiento. A ti te asquean esas actitudes de franca desconfianza. Al rato van exigir certificado de salud para entrar a la discotheque. Tú sabes que esto se ha vuelto peligroso pero las reacciones te parecen exageradas o ¿no?
  -¿Y cómo lo viste?
  -Lo encontré medio demacrado y flaco pero con un ánimo excelente. Me dijo que su enfermedad le había enseñado a vivir, a disfrutar cada momento de su existencia.
  -A mí me contaron que siguió haciendo sus cosas hasta que una mañana se sintió mal y ya no quiso levantarse de la cama. Que se veía como muy sereno, muy resignado.
 Quieres intervenir pero nadie te atiende. Te ven tan enfrascada en tu diálogo con las flores. Francamente te molesta que identifiquen la enfermedad con un castigo moral o algo así. Decirles, por si no lo saben, que cualquiera puede ser portador incluso ellas, o ¿por qué no?: tú.
  -Les dijo que de todos modos de algo tenía que morirse.
  -Imagínate, hablar así sabiendo que está deshauciado.
  -Yo no sé qué haría en ese caso. Creo que me pondría histérica.
  -Lo mejor es aceptar lo irremediable y tratar de sacarle provecho.
  -¿A una situación así? ¿qué provecho puede sacársele?
  -Bueno, puede uno aprender a morir en paz.
  -Ay, no mames.
 Las voces se te confunden con la música tropical. Pues como haya sido, Manuel no se lo merecía ni Hugo tampoco. Por dentro sientes cierto desasosiego que va tomando forma. Arrojas los restos de otra margarita al cenicero. Entre los efectos del alcohol y el humo del cigarrillo se suavizan los rostros. ¿Pero también Angel? Es una punzada que te deforma el gesto. Nadie se da cuenta. De las otras mesas van disminuyendo tu grupo con invitaciones a bailar. Es un desgarramiento que te sube a la garganta. Te digo, nunca se sabe. Sientes la boca amarga. Un muchacho de facciones finas te pide cortésmente la pieza. El mío, gracias a dios, salió negativo. Lo mandas directo a la chingada. Se aleja sorprendido sin saber qué decir mientras tú te quedas deshojando despacio, la última margarita de la noche:

Lo tengo

no lo tengo

lo tengo.


lunes, 30 de julio de 2012

Necesitamos entender al padre para entender al hijo


(Entrevista con Ignacio Ortiz, para la serie Entre hombres sin vergüenzas de Radio Educación)

Ignacio Ortiz nació en Tepozcolula, Oaxaca, en 1958. Emigró al Distrito Federal para estudiar la carrera de medicina. Cuando se recibió, tomó la decisión de estudiar cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica donde se ha mantenido como docente de la carrera de cine. En este ámbito se ha desempeñado como guionista, actor y director. Como guionista ha participado con Carlos Carrera en La mujer de Benjamín (1991), La vida Conyugal (1993), Hombre que no escucha boleros (1993) y con José Luis García Agraz en Desiertos Mares (1995). Ya como director, ha hecho La orilla de la Tierra (1994, ganadora del concurso de Ópera Prima del CCC), Sin Remitente (1995), Cuento de Hadas para Dormir Cocodrilos (2002, ganadora del Ariel por mejor guión y mejor película), Mezcal (2006, ganadora del premio a la mejor película y mejor dirección del XXI Festival Latinoamericano de Trieste y Ariel por mejor película) y Mar Muerto (2009).

viernes, 20 de julio de 2012

*Carta a AMLO

Por Eusebio Ruvalcaba


Estimado Andrés: Te escribo esta carta impelido por el fervor que un hombre despierta en otro. Bueno, antes que otra cosa me disculpo por hablarte de tú; no es falta de respeto sino una muestra de la confianza inmerecida que me tomo.

jueves, 19 de julio de 2012

El latido del sentir


La vida es otra (Poemas en theta).
Cristina de la Concha.
México, 2012.
Todas las cosas tienen su misterio,  y la poesía
 es el misterio que tienen todas las cosas”.
Federico García Lorca.

La poesía es un gran misterio en el que pueden resumirse otros misterios: el amor, la compasión, la ternura, el odio. Les llamo misterios porque a pesar de que todos alguna vez los hemos sentido o sufrido aún no acabamos de entender en qué rincón del cerebro o en que esquina del corazón se engendran, y de qué manera se van gestando estos sentimientos.

Por ejemplo el amor, de acuerdo con teorías fisiológicas, propias de neurólogos y endocrinólogos, es una reacción electroquímica en que distintas hormonas y neuronas entran en contacto para lograr una reacción singular. La que nos hacer sentir profundamente al otro, sentirnos otros, condolernos, congozarnos, acongojarnos o confundirnos con el objeto amado. La explicación de la ciencia acerca de esta emoción y de las emociones que desata, tal vez esté más próxima a la verdad racional, pero es menos asequible y menos sensible que las respuestas de la poesía.

Instantáneas V



Hugo

Hugo sabe que las relaciones sociales exigen cierta dosis de hipocresía y que para mentir de manera convincente es necesario creer, aunque sea mínimamente, en lo que se dice. Por eso no le presta mucha atención a Raymundo que ahora le dice: Caray, si te ves muy bien, hasta has engordado un poquito ¿no?
Hugo, de facciones afiladas y con expresión de fatiga, sorbe lentamente el popote de su jugo mientras sus amigos brindan con cerveza por su recuperación. Raymundo y Víctor se deshacen en sonrisas y comentarios de apoyo hacia él. Los amigos de siempre se sienten más cerca que nunca. Ahora es Víctor el que miente: nada más estamos esperando a que te pongas bien y nos vamos a festejar ¿Qué te parece?
Hugo oblicúa una sonrisa irónica y les contesta, despacio y sin inflexiones, como si se refiriera a otra persona y no a él: no voy a recuperarme nunca. No seas tan negativo, dice Raymundo. Víctor le repite, como ha venido haciéndolo desde que se manifestó su mal, que cuenta con ellos, sus amigos más cercanos -veinte años de experiencias comunes y confidencias compartidas-, para afrontar juntos este problema. Hugo contesta, desde la distancia que hay en su voz, que no los necesita.
Raymundo se incomoda y le dice que con esa actitud solamente va a retardar su recuperación. Víctor le pasa el brazo por el hombro y le dice que no se ponga en ese plan, que ellos lo comprenden pero Hugo lo interrumpe: ustedes ni siquiera pueden imaginarse lo que me está pasando. Se hace un silencio oscuro como la cerveza que Raymundo apura de un sorbo. Hugo mira abstraído el hilillo de burbujas que emergen de la cerveza rubia de su otro amigo. Si nos platicas, interviene Víctor, podríamos entender lo que te pasa, ayudarte. El destello inquisitivo de los ojos de Hugo, lo petrifica: ¿Crees que pueden comprenderlo?
 Víctor se inclina en un leve asentimiento. Hugo toma intempestivamente el tarro de cerveza rubia de su amigo y le escupe un salivazo espeso que poco a poco se disuelve en el líquido, dejando una pequeña mancha espumosa sobre la superficie dorada.
  -Tómatela, ándale- y dice con sarcasmo- a ver si me entiendes...
Víctor duda una eternidad. Raymundo no encuentra el pretexto adecuado para levantarse de la mesa. Hugo se abstrae de nuevo en este pensamiento recurrente: ¿por qué yo?
 ¿por qué a mí?
 ¿por qué?

miércoles, 18 de julio de 2012

Siempre le he tenido cariño a las cosas absurdas


(Entrevista con Antonio Garci, para la serie Entre hombres sin vergüenzas de Radio Educación)


José Antonio Garci Nieto, mejor conocido como Antonio Garci, nació en México, D.F., el 4 de octubre de 1967. Estudió diseño gráfico y la maestría en historia del arte, en la UNAM. En 1994 recibió el recibió el Premio de Revelación Juvenil, otorgado por la Sociedad Mexicana de Caricaturistas y en 1995 el Premio Nacional de Periodismo por su tira “El Licenciado” que aparece semanalmente en el periódico El Financiero. Ha colaborado en El Día, El Güiri Güiri, Teleguía, Casa del Tiempo, Metrópoli, Rhumor y Lapiztola.

lunes, 11 de junio de 2012

Soy #132

Marcha antipeña 10/06/2012 

El DesPeñamiento

 Que se cae, que se cae,
que se cae el del copete
Peña se despeña
por pendejo y por ojete.
 Lero, lero, lero
lo corrieron de la Ibero
pim, pum, pam
no lo quieren en la Unam.
 Ni con el billete
ya levanta su campaña
porque su partido
no es más que un costal de mañas.
 Peña, Peña, Peña,
de Salinas el juguete
mierda, mierda, mierda,
que se va por el retrete.